ALCOBA
ANDREA
MANTEGNA
HABITACION DE "NO FUMAR"
Esta alcoba fue originalmente la cocina de la casa y tiene una
cama
tamaño Queen. Como todas las alcobas de "Estrella de Belem",
tiene baño con tina, ventanas aislantes, piso radiante
(calefacción), aire acondicionado, televisor con pantalla de
cuarzo líquido, internet de alta velocidad, caja de seguridad
electrónica y teléfono de marcación directa.
El mobiliario es de estilo campestre francés y está hecho
de madera de alder, un árbol originario de las islas
británicas al que celtas y escoceses consideraban sagrado.
El óleo que cuelga sobre la cama es una copia de "La
adoración de los magos", pintado por Andrea Mantegna en el
año 1500 y refleja influencias de la pintura veneciana (que
Mantegna recibió de su cuñado Giovanni Bellini) y de la
escuela flamenca.
Andrea Mantegna es uno de los grandes creadores del Quattrocento
italiano. Natural de Isola di Cartura, entre Padua y Vicenza, vio la
luz hacia 1431, formándose en Padua con el pintor Squarcione -
apasionado estudioso de la época romana y coleccionista de
objetos arqueológicos, afición que heredó el
propio Andrea - quien le consideró su hijo adoptivo. Ya en sus
años jóvenes se interesó por la perspectiva
tomando como referencia las obras de Paolo Ucello, Andrea del Castagno
o Fra Filippo Lippi, maestros que habían trabajado en Padua. En
1448 Mantegna tiene taller propio y realiza su primera obra,
desgraciadamente perdida. Se inició como fresquista al
año siguiente, en la decoración de la capilla Ovetari
junto a Nicolò Pizollo, destruida por los efectos de una bomba
en 1944. Ya en estos primeros momentos se aprecia la influencia en sus
figuras del escultor Donatello, dando la impresión de ser
estatuas de bronce o piedra por lo que a esta primera época se
la conoce como el "estilo pétreo". También se interesa
por la perspectiva, como se aprecia en la Asunción de la Virgen,
siguiendo la Trinidad de Masaccio. Durante la ejecución de este
encargo en la iglesia de los Ermitaños, se trasladó a
Venecia, donde se relaciona con la familia Bellini, contrae matrimonio
en 1452 con Nicolasia, hija de Jacopo y hermana de Giovanni, y
establece una estrecha relación con sus cuñados, como se
observa en la Oración en el huerto o la Presentación en
el templo. A su regreso a Padua realiza una de sus obras más
importantes: la Pala de San Zenón, donde introduce el lenguaje
de la "Sacra Conversazione", continuando con su estilo monumental y
pleno de fuerza. El afán por lo escultórico se pone de
manifiesto en el San Sebastián de Viena, pintado en estos
años, donde se interesa por los fondos arquitectónicos
inspirados en el mundo clásico. Con 29 años Andrea se
instala en Mantua y permanece como pintor de corte de la familia
Gonzaga hasta su muerte, realizando allí sus obras más
importantes: la decoración de la Cámara de los Esposos,
donde los Gonzaga son retratados en diversas actitudes; el
interés por la perspectiva y las referencias antiguas le llevan
a abrir la sala gracias a las referencias a la campiña plagada
de castillos y ciudades, destacando el Óculo fingido que sirve
de coronamiento a la estancia. También de la estancia en Urbino
sería la Muerte de la Virgen, donde la perspectiva y las figuras
dotan al conjunto de un sereno equilibrio. Su fama le hizo ser llamado
a Roma por el papa Inocencio VIII para decorar una de las capillas del
palacio del Belvedere, destruida en 1780, regresando de nuevo a Mantua
en 1490, cuando inicia los lienzos del Triunfo del César,
evocación majestuosa del mundo romano que recuerda los frisos y
relieves históricos de la Antigüedad. Isabella d´Este
le encargó la decoración de su "Studiolo", donde
pintó el Parnaso y el Triunfo de la Virtud. Durante estos
últimos años sus imágenes religiosas se hacen
más intimistas y desaparecen las referencias
arquitectónicas para representar un fondo neutro aunque en
algunas, como la Madonna de los Caballeros o la Virgen Trivulzio,
continúa con dichas referencias. Las figuras siguen siendo
escultóricas, interesándose por los escorzos y la
perspectiva, como se muestra en el Cristo muerto, una de las más
bellas obras de la pintura universal. Su afición por el mundo
clásico le llevó a realizar escenas que simulan relieves
como la Introducción del culto de Cibeles en Roma o
Sansón y Dalila. La gran aportación de Mantegna a la
pintura del Quattrocento será dotar de una monumentalidad
escultórica suprema a las figuras, tomando las ideas de Masaccio
y llevándolas a su máxima expresión. No debemos
olvidar su producción retratística y sus dibujos y
grabados, que sirvieron de inspiración a los maestros del
Cinquecento.