ALCOBA PIETER
BRUEGEL, el viejo.
HABITACION DE "NO
FUMAR"
Esta alcoba fue originalmente la sala de la casa. Tiene una cama
tamaño King, un escritorio, chimenea y un amplio baño,
con tina de hidromasaje para dos personas empotrada en el piso, ducha
independiente y pequeño un jardín interior. Una escalera
de piedra conduce a un gran tapanco donde hay un sofá-cama y un
escritorio.
Como todas las alcobas de "Estrella de Belem", tiene
ventanas aislantes, piso radiante (calefacción), aire
acondicionado,
televisor con pantalla de cuarzo líquido, internet de alta
velocidad,
caja de seguridad electrónica y teléfono de
marcación directa. El
mobiliario es de estilo campestre francés y está hecho de
madera de
alder, un árbol originario de las islas británicas al que
celtas y
escoceses consideraban sagrado.
El óleo que adorna la habitación es una copia de "La
adoración de los
magos" de Bruegel, el viejo. La Adoración de los Magos es una
imagen arquetípica y extensamente tratada por artistas de todas
las épocas y todos los estilos. Sin embargo, sólo algunos
consiguen dotarla de un aire nuevo. Es lo que ha hecho Bruegel, con un
alarde de imaginación y antitradicionalismo que puede equiparase
con el Bosco. Igual que él, Bruegel ha vestido a sus personajes
con fantásticas vestiduras, como el traje del rey negro, que
recuerda a las vestiduras de indígenas americanos que se
recibían como rarezas en Europa. También exagera los
rasgos de los protagonistas, hasta lo grotesco, hasta lo absurdo. El
rey que ofrece el incienso es horroroso, pero no menos que otros que
pueden verse: el soldado con casco a la izquierda, o el de las gafas a
la derecha del todo. Son rasgos cómicos, variantes burlescas
sobre el tema que ayudan a verlo de una manera nueva.
Pieter Bruegel, el Viejo, es uno de los más grandes pintores
flamencos del siglo XVI. Su genio se ha equiparado frecuentemente al de
El Bosco, con quien comparte cierto tratamiento fantástico en
determinadas escenas como El Triunfo de la Muerte que pende en el Museo
del Prado. Prácticamente desconocido en su etapa de
formación, los únicos datos sobre su vida y su carrera
nos los ofrece una biografía de 1609, que le presenta como un
ignorante dedicado a la pintura cómica. Sin embargo, parece
suficientemente demostrado que fue un hombre de cierta cultura, puesto
que conoció a estudiosos y científicos de su país.
Además, viajó por Italia para aprender la forma de pintar
de los renacentistas, permaneciendo incluso una temporada en el taller
de un maestro siciliano. Su viaje le valió además una
importante colección de dibujos excelentes sobre el paisaje de
los Alpes, que hubo de atravesar durante su viaje. Tal vez esto
resultara más importante para su carrera que el aprendizaje con
los italianos, puesto que a su regreso desarrolló una serie de
paisajes muy difundidos en Europa mediante el grabado. En esta misma
técnica, realizó ciertos temas moralizantes, normalmente
ilustraciones a refranes típicos, algo que también
había hecho El Bosco (por ejemplo en La Piedra de la Locura).